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PARQUE DE LA SALUD: RESIDENTES DE MEDICINA FAMILIAR DEL MADARIAGA TRATAN UN PROTOCOLO INTERDISCIPLINARIO ÚNICO CONTRA EL ABUSO

El Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga” fue escenario este lunes de un ateneo organizado por la residencia de Medicina General y Familiar que puso sobre la mesa uno de los temas más sensibles de la práctica sanitaria: el abordaje de los casos de abuso sexual y los riesgos de revictimización cuando ese abordaje no está coordinado entre las distintas especialidades.

Bajo la consigna de pensar un trabajo verdaderamente interdisciplinario, las residentes Cyntia Knutson y Mirella Vázquez expusieron ante colegas y autoridades del hospital un diagnóstico crítico sobre las disparidades actuales en la atención y una serie de propuestas concretas para mejorar los protocolos vigentes en distintas instituciones de la provincia.

Un espacio pensado para incomodar y repensar la práctica

La actividad se enmarcó en el ciclo de ateneos que la residencia de Medicina General y Familiar sostiene de manera periódica en el Madariaga, un espacio que el propio hospital habilita para que los profesionales en formación traigan a discusión casos clínicos que exceden lo estrictamente médico y que interpelan directamente el modo en que las instituciones responden ante situaciones de alta complejidad social. En este caso, el eje no fue una patología sino una pregunta incómoda: ¿está realmente preparado el sistema para atender a una víctima de abuso sin someterla a un circuito de revictimización?

El diagnóstico que compartieron las residentes no apunta a la falta de voluntad de los equipos de salud, sino a la ausencia de una hoja de ruta común entre servicios, especialidades y niveles de atención a la hora de recibir a una persona que atraviesa una situación de abuso. Esa dispersión de criterios, advirtieron, es justamente lo que puede derivar en revictimización: repetir relatos, someter a la paciente a múltiples entrevistas no coordinadas o a intervenciones que no dialogan entre sí. 

Más allá del contenido puntual del ateneo, el encuentro reafirma un rasgo distintivo del modelo de residencias del Madariaga: la formación de los profesionales en curso no se limita a la actualización de conocimientos técnicos, sino que empuja activamente a revisar y proponer cambios en la organización del servicio. Que sean las propias residentes quienes traccionen esta discusión y la lleven a un espacio compartido con otras especialidades da cuenta de una comunidad médica que busca anticiparse a los nudos críticos de la atención antes de que se traduzcan en fallas concretas en el cuidado de los pacientes. 

Actividades de formación como este ateneo se sostienen sobre una infraestructura institucional que la Fundación Parque de la Salud viene fortaleciendo de manera sistemática. En su trabajo coordinado con el Hospital Madariaga, la Fundación impulsa la inversión en tecnología médica de alta calificación y en el desarrollo de espacios de formación continua, entendiendo que la calidad de la atención no depende sólo del equipamiento sino también de la capacidad de los equipos profesionales para revisar críticamente sus propias prácticas.

Ese acompañamiento, que combina recursos tecnológicos de última generación con el respaldo a instancias de discusión académica como los ateneos de residencia, consolida al Parque de la Salud como un ecosistema sanitario en el que la innovación técnica y la formación humana avanzan de manera articulada.

Fuente: Parque de la Salud